En este artículo quise poner el foco en la raicilla, un destilado de agave mexicano que durante mucho tiempo vivió a la sombra del tequila y del mezcal, pero que empieza a ganar presencia en las barras españolas. Producida en zonas concretas de Jalisco y Nayarit, la raicilla es una bebida profundamente ligada al territorio y a las prácticas tradicionales.
El texto explica qué es la raicilla, por qué tuvo que adoptar ese nombre y cómo se diferencia de otros destilados de agave. Elaborada a partir de distintas especies de agave y con métodos artesanales muy variados, la raicilla ofrece perfiles aromáticos muy distintos según se produzca en la costa o en la sierra. El terroir y la diversidad botánica son claves para entender su identidad.
Más allá de la parte técnica, el artículo reivindica la raicilla como un destilado cultural, fruto de la adaptación y de la resistencia de los productores locales. Una bebida que no busca parecerse a nada conocido y que invita a ampliar la mirada sobre el universo del agave mexicano, más rico y complejo de lo que solemos imaginar.



