En este artículo quise reunir algunas botellas que destacan por encima del ruido habitual de lanzamientos y ediciones limitadas. No se trata de una lista exhaustiva ni de un ranking, sino de una selección pensada para beber con calma, entender el producto y disfrutarlo tanto solo como en coctelería clásica.
La elección incluye dos ginebras, un pisco, un whisky y un vermut que se lanzaron o consolidaron a lo largo del año y que tienen algo en común: están bien hechos y tienen una identidad clara. Desde destilados potentes y estructurados, pensados para cócteles como el Martini, hasta propuestas más gastronómicas y versátiles que funcionan muy bien en aperitivo o sobremesa.
Más allá de las marcas concretas, el texto pone el foco en cómo y cuándo beber estos productos. Una invitación a elegir mejor, a servirlos con intención y a recordar que un buen destilado no necesita artificios, solo el momento adecuado y una copa bien servida.



