En este artículo quise detenerme a analizar un formato que en los últimos años se ha multiplicado en muchas ciudades: las cocktail weeks. Más allá del calendario de eventos y del ambiente festivo, la pregunta era clara: qué aportan realmente estas semanas temáticas al sector, a los bares y a las ciudades que las acogen.
Para responderla, hablé con los organizadores de algunas de las cocktail weeks más relevantes, como las de Londres, Florencia, Venecia, Atenas, Ereván o Madrid. Sus respuestas dibujan un modelo que funciona como herramienta de visibilidad, de conexión entre profesionales y de impulso económico y cultural, siempre que esté bien adaptado al contexto local y no se limite a una sucesión de promociones sin relato.
El texto también plantea una mirada crítica y realista: una cocktail week no garantiza por sí sola una escena sólida, pero sí puede actuar como catalizador cuando existe un tejido previo de bares, marcas y bartenders comprometidos. Entendida así, deja de ser solo una semana de cócteles para convertirse en una estrategia a medio y largo plazo para posicionar una ciudad dentro del mapa internacional de la coctelería.



