En este artículo me propuse mirar hacia el corto y medio plazo para entender cómo está cambiando la forma en la que bebemos cócteles. A partir de informes de tendencias y de la opinión de profesionales del sector, el texto analiza una escena en plena transformación, donde el foco ya no está solo en el alcohol, sino en la experiencia, el contexto y la relación con el consumidor.
Uno de los cambios más claros es el crecimiento de los cócteles sin alcohol y de las opciones con menor graduación, pensadas para un consumo más consciente y para nuevos momentos del día. A esto se suma una mayor confianza en el criterio del bartender, cartas más complejas y una coctelería cada vez más cercana a la cocina, tanto en técnicas como en narrativa.
El artículo también apunta a la importancia de las experiencias inmersivas, el valor del storytelling y la búsqueda de propuestas que apelen a los sentidos más allá del sabor. En conjunto, estas tendencias dibujan una coctelería más madura, menos centrada en modas pasajeras y más conectada con cómo queremos beber hoy.



