Milán es conocida por la moda, el diseño y el aperitivo, pero desde hace unos años también vive un momento especialmente interesante en lo que respecta a coctelería. En este artículo quise recorrer la ciudad a través de cinco bares que ayudan a entender por qué la escena italiana está ganando peso y visibilidad a nivel internacional.
La selección combina historia y contemporaneidad. Aparecen instituciones como Camparino in Galleria, que explica por sí sola el origen y la importancia del ritual del aperitivo, junto a propuestas más actuales como Moebius o 1930 Cocktail Bar, que muestran una Milán abierta a la técnica, a la creatividad y al diálogo con otras escenas internacionales.
Más allá de los nombres concretos, el texto es una invitación a beber Milán con calma, a entender cómo conviven los clásicos italianos con una nueva generación de bartenders y a comprobar que la ciudad ha sabido renovar su cultura líquida sin perder identidad. Una escena diversa, sólida y en plena evolución.



