Durante mucho tiempo, las coctelerías de hotel en España fueron percibidas como espacios pensados casi en exclusiva para turistas y huéspedes, con precios altos y un ambiente poco cercano. En este artículo quise analizar por qué esa percepción está cambiando y cómo muchos bares de hotel están empezando a conquistar al público local.
A partir de las opiniones de distintos bartenders, el texto explica que la clave ha sido dotar a estos espacios de una identidad propia, independiente del hotel que los alberga. Ya no se trata de “un hotel con bar”, sino de “un bar dentro de un hotel”, con nombre, concepto y comunicación pensados para la ciudad. A esto se suma un esfuerzo consciente por ofrecer un servicio cercano y precios más alineados con el mercado.
El artículo concluye que este cambio de enfoque está funcionando: el boca a boca, las redes sociales y la mejora real de la propuesta han ido rompiendo prejuicios. Las coctelerías de hotel empiezan a verse como una opción más dentro del mapa urbano del buen beber, capaces de atraer a clientes habituales y de integrarse en la vida cotidiana de la ciudad.



