Proximidad, tiempo y tradición. Bajo estos tres pilares se presentó la semana pasada la coctelería del nuevo Hotel InterContinental de Barcelona, Gebre. Un concepto que aspira a convertirse en un bar destino dentro de la ciudad y que propone poner en valor el producto local  y los procesos reposados en un ambiente donde el diseño y el lujo saltan a la vista.

El nuevo Hotel InterContinental abrió sus puertas en octubre en el lugar donde antes se encontraba el Hotel Crowne Plaza, tras una completa reforma y con un objetivo claro: ofrecer un servicio contemporáneo y de cinco estrellas pero apoyándose en los valores de la ciudad de Barcelona y el Mediterráneo. Se agradece que un hotel -muchas veces lugares asépticos, neutros y globalizados- integre elementos del lugar donde se encuentra, convirtiéndose en una extensión de la ciudad y una carta de presentación para el visitante. El mapa de metal de 7 metros de Barcelona que decora la escalera es quizás la referencia más obvia pero merece la pena fijarse bien para descubrir todos los detalles escondidos.

Los elementos decorativos del hotel siguen patrones que ponemos encontrar en las cocinas tradicionales catalanas, en el panot de las aceras barcelonesas y en la arquitectura y artes decorativas modernistas que han dado fama a la ciudad. Los colores y formas son orgánicos y nos acercan a la naturaleza: tanto los materiales -madera, mármol, tela, cuero- como los colores -el azul del mar se mezcla con los ocres, terracotas y el nogal . Los muebles y las lámparas son diseños únicos. Todo tiene textura, calidez e identidad. 

La coctelería Gebre

George Restrepo y Roger Rueda han sido los responsables del concepto y propuesta de la coctelería Gebre. Cuando se enfrentaron al proyecto tuvieron claro cómo representar estos valores del hotel en una oferta líquida diferencial que mostrara un punto de vista particular sobre lo que debe ser la coctelería: productos de proximidad, tiempo y tradición.

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Como comentó Rueda en la presentación, el tiempo es un elemento clave en una coctelería, el tiempo que el cliente se dedica a sí mismo y a disfrutar pero también el tiempo que necesita un producto para alcanzar la excelencia. En un momento en el que los profesionales del bar piensan cómo acelerar los procesos, en Gebre se busca y se premia la lentitud y el reposo. Para ello, priorizan los destilados envejecidos en su carta (incluso la ginebra lo es) e incorporan un reposo extra para algunos de sus ingredientes. Utilizan barricas pequeñas, damajuanas y recipientes de barro artesanos para macerar o para reposar las mezclas y hasta indican en la carta el método utilizado en cada caso.

Otro pilar de Gebre es la puesta en valor del producto nacional, ya sea en su selección de whiskies españoles (liderados por DYC, Haran, Agot, Mentidero, Sackman y Bikkum) como en el de rones de Canarias (Arehucas y Aldea) y brandies del Penedés (Torres). Un buen escaparate para sorprender al extranjero que nos visita pero también para prestigiar un producto local muchas veces mal visto o ignorado en nuestro país.

Algunos de los cócteles de autor son versiones de clásicos pasados por el tamiz del tiempo o la proximidad. El tiempo puede saborearse en su cóctel estrella, Tempo, con gin Nouaison Reserve envejecida en barricas de coñac, mix de amargos cítricos y vino de Jerez reposado en tinajas de barro con oliva arbequina. Aromático y untuoso. La proximidad es la protagonista de Fumo, una versión del Boulevardier con whisky Bikkum de Euskadi, vermut dos Déus del Penedés ahumado y Campari Cask Tales, todo reposado también en tinajas de barro hechas cerca del río Ebro. Refuge por su parte es un cóctel fresco pero muy representativo de los sabores del otoño catalán con brandy Torres 15, ratafia, licor de café, lima y mermelada de higos.

Yanaida Prado gebre

Al frente de la barra está Yanaida Prado, que se ha incorporado a Gebre como Head Bartender y ha colaborado en la definición de la carta y su presentación. Yanaida cuenta con 20 años de experiencia y es una institución en la ciudad tras haber pasado por las míticas barras del Milano y el Dry Martini. 

Rematando el concepto está el diseño del espacio por Brime Robbins, que ha trasladado el sentido del nombre -Gebre en catalán significa escarcha- a varios elementos de la barra como los paneles translúcidos y de metal pulido del gran botellero que la corona y las lámparas con forma de cubos de hielo tallados sobre las encimeras de mármol blanco.

Restaurantes Arrel y Quirat

La oferta gastronómica del hotel se concreta en dos restaurantes que homenajean a la tierra y sus productos. Arrel -que significa raíz- propone una cocina abierta y raciones para compartir en un espacio presidido por una celosía de madera impresionante y una cinta de cristal ondulante en el techo. La mesa corrida del centro sirve también como buffet para el desayuno.

El restaurante Quirat, que está a punto de ser abierto, será el abanderado gastronómico del hotel y en consecuencia se ha dejado en las manos del cocinero más joven de España en ganar una estrella Michelin, Víctor Torres. El chef contará con proveedores locales y cartas adaptadas a los ciclos de la vida animal y vegetal y las estaciones.

El hotel cuenta también con la Terraza 173 en la azotea, con vistas 360º de Barcelona, una cafetería llamada Boira Coffe Lounge en la recepción y un spa de la marca Natura Bissé, todo accesible tanto para los huéspedes como para los visitantes.

El reto al que se enfrenta el Hotel InterContinental es lograr atraer público local a esta zona de Barcelona, algo apartada del centro y de otros barrios que concentran una mayor oferta de ocio en la ciudad. La oferta gastronómica suele tener más tirón en España que la coctelería, así que esperemos que los comensales se animen a disfrutar antes o después de Gebre, ya que merece mucho la pena dejarse llevar por sus propuestas, productos locales y el tiempo y cariño que pone su equipo en cada trago.

 

Fotos cedidas por el hotel.